viernes, 28 de junio de 2013

Heráclito Guía de lectura comentada

Heráclito

Guía de lectura comentada

Fragmentos sobre el Logos: (1, 72, 108, 87, 31 en KRS)


1. Explique: a) según Kirk, ¿cuál es el sentido técnico del término Logos en Heráclito?

b) ¿Por qué no está de acuerdo con esta interpretación?

2. ¿Cuál es la relación entre Logos, Dios y unidad? Según KRS.

Fragmentos sobre el Fuego: (30, 31 en KRS)

1. ¿En qué sentido para Heráclito el mundo es fuego? ¿Cuál es la relación implícita entre Logos y Fuego?

2. ¿Por qué el fuego tiene una doble función directriz y motora del cosmos?

Fragmentos sobre los opuestos: (60, 59, 10, 51 en KRS)

3. ¿Cómo clasifican KRS la conexión entre opuestos expresada en los frag. 60 y 59?

4. ¿Qué significa la expresión “las cosas tomadas en conjunto” en el frag. 10?

5. ¿De qué modo debe entenderse según KRS la tensión entre el arco y la lira?


El célebre fragmento del río. (Frag. 12 KRS)

6. ¿Cómo lo interpretaron Platón, Cratilo y Aristóteles?

7. ¿Cuál es la opinión de KRS?

PARMÉNIDES Y EMPÉDOCLES

Filosofía Antigua
FFyH/UNC
2013

CUESTIONARIO PARA EL ESTUDIO DE
PARMÉNIDES Y EMPÉDOCLES DE AGRIGENTO

Sobre la Naturaleza de Parménides:

1.      ¿Cómo podemos caracterizar al poema de Parménides con relación a la tradición literaria griega?
2.      ¿De qué modo es presentado su "viaje" filosófico?
3.      ¿Cuáles son las referencias más importantes relativas al carácter revelado del saber que le es comunicado?
4.      ¿Cómo es enunciada la doctrina central que recibe Parménides acerca del ser?
5.      ¿De qué manera se exponen las vías o caminos relativos al ser?
6.      ¿Cómo se describe el camino seguido usualmente por los "mortales"?
7.      ¿Qué características se exponen respecto de la "nada" y "lo aparente"?
8.      ¿De qué modo se esclarece la relación entre ser, pensar y decir?
9.      ¿Qué principios lógicos se han deducido de la doctrina ontológica de Parménides?
10.  ¿Cuáles son las nociones principales de la enseñanza acerca del ser expuesta por Parménides en el Fragmento dedicado a los atributos del ser?


Purificaciones/ Sobre la naturaleza. Empédocles de Agrigento

1.           ¿Cómo explica Empédocles de Agrigento a la cuestión del principio o arkhé de la naturaleza?
2.           ¿Cómo se vinculan entre sí los elementos de lo viviente para este filósofo?
3.           ¿Cómo caracteriza al alma humana y que concepción antropológica se deduce de tal concepción?
4.           ¿Cuál es la importancia de la noción de “purificación” para este pensador?
5.           ¿Qué relación se puede establecer en la filosofía de Empédocles y el pitagorismo?



Guía de Lectura para el Libro X

Guía de Lectura para el Libro X del diálogo República de Platón

1- ¿Cuál es la posición de Platón a cerca de la poesía?
2- ¿Quiénes son los artesanos que pueden fabricar la tierra y el cielo?
3- ¿Qué considera Platón como apariencia?
4- ¿Qué considera como realidad?
5- ¿Cuáles son las tres camas de las que habla en 597a y en que difieren?
6- ¿Por qué la pintura es imitación de la apariencia?
7- ¿Cuál es la jerarquía ontológica que presenta Platón?
8- ¿Qué es lo que imitan los poetas?
9- ¿Cuál es su semejanza con los pintores?
10- ¿Cuáles son las tres artes que, Platón menciona, hay respecto a cada cosa?
11- ¿Quién de los que desempeñan esas tres artes tiene mayor conocimiento de la cosa?
12- ¿Por qué el arte mimético es <<inferior que, conviviendo con algo inferior, engendra algo inferior>> (603b)?
13- ¿Cuáles son las partes del alma que reconoce Platón?
14- ¿Con qué parte relaciona al poeta? ¿Por qué?
15- ¿Qué alimenta la imitación poética en el alma?
16- ¿Cuál es la relación entre poesía y verdad?
17- ¿Cómo justifica la expulsión de los poetas de a ciudad estado?
18- Dado que Platón realiza objeciones a la poesía en dos sentidos: en cuanto a su relación con la verdad, y en cuanto a qué parte del alma se dirige, reconstruya los argumentos que sostienen dichas objeciones.

19- Reconstruya el argumento que justifica la inmortalidad del alma.
20- ¿Qué características atribuye Platón al alma?
21- ¿Qué puede rescatarse como perteneciente a una vida buena y a una mala,  y qué es indiferente, teniendo en cuenta el relato de Er?
22- ¿Puede encontrarse relación entre el mito y la teoría de la reminiscencia?
23- ¿Cual es la dicha que promete Platón en las últimas líneas de Rep. X?


Platón: Alcibíades I (esquema de lectura)

Filosofía Antigua
FFyH/UNC
2013

Platón: Alcibíades I (esquema de lectura)


            Este diálogo que toda la Antigüedad no duda en atribuir a Platón se desarrolla entre estos dos personajes de los que ya nos hemos ocupado: Sócrates y Alcibíades. El concepto socrático-platónico de filosofía aparece en lo que puede considerarse como la cuestión fundamental del siglo V a.C., la justicia, lo mejor para la ciudad y lo mejor para el hombre. Filosofía y política se encuentran así íntimamente entrelazadas. “Gobierno de sí” y “gobierno de los otros” eran para Platón preguntas fundamentales del quehacer filosófico.
            La tradición atribuyó como subtítulo a este diálogo: “De la naturaleza humana”. En efecto, frecuentemente, sobre todo en la parte final del diálogo, se plantea la pregunta ¿qué es el hombre? Conocemos la respuesta platónica: el hombre es su alma. Sin embargo, es necesario precisarlo desde un comienzo, la cuestión ¿qué es el hombre? no es abordada con el objetivo de dar una respuesta del tipo “animal racional”; sino que se trata de una pregunta que se inscribe en el marco de un contexto ético (gobierno de sí) y político (gobierno de los otros). La interrogación de Platón, en el Alcibíades I, acerca de la naturaleza del hombre es una pregunta acerca de la naturaleza ética y política del hombre. Para expresarlo con otras palabras, Sócrates dialoga con Alcibíades para determinar qué hace bueno al hombre y a la ciudad. Se trata, en definitiva, del sujeto de las acciones buenas y malas, de la virtud y del vicio, de la excelencia y la ruina. Se trata del hombre, sí, pero como sujeto de acciones éticas y políticas.
            Los comienzos de la filosofía con Tales, Heráclito, Parménides están ligados a la cuestión de la naturaleza. El problema que domina el pensamiento de los presocráticos es ¿cuáles son los principios de la naturaleza?, ¿de qué están hechas las cosas?, ¿tiene realidad el movimiento o es sólo apariencia? Este diálogo es un ejemplo por demás de elocuente de la dirección que imprimió Sócrates a la filosofía. El eje de la discusión deja de ser la naturaleza de las cosas, ahora, lo que interesa es la naturaleza del hombre, y, más precisamente, su naturaleza ética y política: ¿qué hace al hombre mejor?, ¿qué es la “virtud”?, ¿cómo adquirirla? Las historias de la filosofía denominan “giro socrático” a este cambio de orientación e intereses.

            Podemos dividir el diálogo en ocho partes:

Prólogo (103 a – 106 c):

            Ya conocemos los personajes, la ambición de Alcibíades y la persona a quienes los dioses encargaron la tarea de interrogar a los atenienses para que se conozcan a sí mismos, para que se ocupen de ellos mismos, es decir, Sócrates. La finalidad del prólogo es situarnos en esta atmósfera saturada de la ambición de Alcibíades y las preguntas de Sócrates
            Un impedimento divino, no era el momento oportuno, había frenado hasta entonces a Sócrates. Ha llegado, ahora, el momento en que éste finalmente le dirija la palabra. Se trata de ese momento en que Alcibíades está por abandonar su estatuto pedagógico (bajo la tutela de alguien) para ingresar en el mundo de la política.
            Sócrates comienza por caracterizar la persona de Alcibíades, posee todas las cualidades y todas las ambiciones. Cualidades: belleza, riqueza, nobleza, amigos influyentes… Alcibíades está por ingresar en política (“presentarse ante el pueblo”), se considera digno de los más grandes honores (“más que Pericles o cualquier otro”). No sólo desea gobernar la ciudad de Atenas, sino toda la Grecia y también los pueblos bárbaros. Como dice el texto: ambiciona inundar la humanidad con su nombre y su poder (cf. 105 c).
            Sócrates afirma haber estado “inspeccionando” a Alcibíades, observándolo detenidamente. Afirma, además, que un impedimento divino no permitía que le dirigiese la palabra. Aparecen aquí dos temas que sólo al final del diálogo mostrarán su peso y su importancia, pero que es necesario no pasar por alto desde el inicio. En primer lugar, el paradigma de la vista (observar, ver, inspeccionar) o, mejor, la acción de mirar y la alteridad. El conocimiento que el hombre tiene de la humanidad y aún de su propio “ser hombre” resulta imposible sin la presencia del “otro”. Con otras palabras, no hay conocimiento “humano” sin reflexión. Y es precisamente la reflexión que implica aquello “otro” donde poder reflejarse. En segundo lugar, el impedimento divino, el daimon de Sócrates. Un daimon es, como vimos, una divinidad de segundo grado; frecuentemente hijo de un dios y un hombre. Numerosos textos de Platón hacen referencia al daimon de Sócrates. En la Apología, por ejemplo, aparece como la causa de su elección de vida. El Alcibíades establece un nexo entre esta presencia divina y la reflexión. El impedimento divino como la sugerencia divina es una provocación a la reflexión. De este modo, el tema precisamente de la reflexión se liga con lo divino. Del mismo modo que todo conocimiento reflexivo exige alguna forma de alteridad, cuando esta alteridad será de carácter divino tanto más elevada será la forma de la reflexión.
            Y, sin embargo, a pesar de todas sus cualidades, Alcibíades necesita de la ayuda de Sócrates. Ésta es, claro está, la posición del propio Sócrates. Por ello, porque ambiciona gobernar la ciudad, gobernar a los otros, y porque necesita de la ayuda de Sócrates, ahora, los dioses ya no impiden el diálogo entre ambos.
            Para aclararle en qué consiste esta ayuda indispensable, Sócrates introduce a Alcibíades en el camino de la mayéutica: “¿Acaso te parece complicado responder a las preguntas?” (106 d)

            La tradición, siguiendo al propio Sócrates, ha denominado “mayéutica” a este procedimiento de búsqueda de la verdad mediante preguntas y respuestas. Platón pone en la boca del propio Sócrates la descripción de su arte:

“Mi arte de dar a luz tiene las mismas características que el de ellas, pero se diferencia en el hecho de que asiste a los hombres y no a las mujeres, y examina las almas de los que dan a luz, pero no sus cuerpos. Ahora bien, lo más grande que hay en mi arte es la capacidad que tiene de poner a prueba por todos los medios si lo que engendra el pensamiento del joven es algo imaginario y falso o fecundo y verdadero. Eso es así porque tengo, igualmente, en común con las parteras esta característica: que soy estéril en sabiduría. Muchos, en efecto, me reprochan que siempre pregunte a otros y yo mismo nunca doy ninguna respuesta acerca de nada por mi falta de sabiduría, y es, efectivamente, un justo reproche. La causa de ello es que el dios me obliga a asistir a otros pero a mí me impide engendrar.” (Platón, Teeteto, 150 b-c)

            Algunas observaciones son necesarias:

            1. Los sofistas, interlocutores y rivales de Sócrates, proponían una educación, como vimos, para la elocuencia. Su ideal puede resumirse en estos términos: hablar brillantemente para convencer. Un sofista educaba, formaba a sus discípulos, mediante monólogos en los que se exponían tanto argumentos de autoridad (los poetas) cuanto los razonamientos lógicos. La mayéutica socrática sigue otra estrategia. En lugar del monólogo bien construido, ordenado, concluyente al menos en apariencia; el diálogo, estructurado en preguntas y respuestas. La filosofía, para Sócrates y para Platón es esencialmente de naturaleza dialógica, requiere una búsqueda común de la verdad. Esta exigencia del diálogo, por otro lado, está estrechamente vinculada a la exigencia ética del quehacer filosófico. Para uno y para otro, más que de aprender un conjunto de afirmaciones, de tesis, de teorías, se trata de alcanzar la virtud, de un trabajo del sujeto sobre sí mismo para engendrar en él lo verdadero y lo bueno. Este “engendrar” requiere la “mayéutica” de Sócrates.
            2. Nota característica del diálogo platónico es la ironía o la disimulación socráticas. Sócrates juega a ser especialmente amigo del interlocutor, admirar sus cualidades y sus méritos, pedirle consejo. El objetivo de la ironía es poner al descubierto la ignorancia de quienes saber algo, oponer a la aparente sabiduría la verdadera ignorancia. Sócrates urgía a su interlocutor a definir el argumento de la discusión, luego indagaba en la definición mediante reiteradas preguntas, las que al interlocutor a respuestas contradictorias, finalmente éste último debía reconocer su perplejidad e ignorancia.
            3. A diferencia de los “físicos”, los filósofos presocráticos, y los sofistas, más que una doctrina, lo que Sócrates enseña es una ignorancia positiva. Se opone de este modo a la pretensión de conocer la naturaleza (pretensión divina) y al enciclopedismo de los sofistas que se jactaban de poder responder cualquier preguntar y afrontar todo tipo de argumentos. A diferencia de los sofistas, la posición de Sócrates es que resulta imposible abordar cualquier cuestión, según la verdad, sin la definición del objeto del que se trata. Alcanzar la definición, el qué de lo que se habla, exige el arduo camino del diálogo. Los sofistas, en cambio, se apoyan en el conocimiento de una técnica, la retórica, para eximirse del conocimiento de la definición y sentirse capacitados a hablar de cualquier cosa.


Discusión acerca de qué es “lo mejor” para la ciudad (106 c- 109 d):

            El primer paso de la mayéutica socrática consiste, entonces, en demostrar la propia ignorancia acerca precisamente de aquello que se cree o se está seguro de saber. Alcibíades quiere, “en pocos días”, presentarse ante la asamblea para aconsejarla en aquellos temas que conciernen al gobierno de la ciudad. Sócrates, mediante preguntas y respuestas, demostrará al propio Alcibíades que ignora aquello acerca de lo cual pretende dar consejos, que no posee la preparación necesaria.
            El diálogo entre Sócrates y Alcibíades sigue los siguientes pasos:

            1. Quien da consejos lo hace porque conoce aquello sobre lo aconseja mejor que quien necesita o recibe el consejo.

            2. Lo que uno conoce lo sabe o porque lo aprendió de otro, de un maestro, o porque lo descubrió por sí mismo. Queda excluida una tercera posibilidad: los conocimientos innatos.

            3. Alcibíades aprendió a leer y escribir, el arte de tocar la cítara (no la flauta (cf. la historia que nos relata Plutarco), el arte de la lucha. Pero de ninguna de estas cosas se ocupa la asamblea de los ciudadanos.

            4. Si se tratara de aconsejar acerca de la construcción o de la salud se recurriría a un arquitecto o un médico. Pero este no es el caso de Alcibíades que, no sólo no es ni lo uno ni lo otro, sino que pretende dar consejo acerca del gobierno político de la ciudad, es decir, de la guerra y de la paz. En este sentido, debemos tener presente que Atenas era una ciudad guerrera, la asamblea de los ciudadanos era la asamblea de los “soldados”, de quienes tenían armas y podían luchar. ¿Qué es lo mejor, entonces, en cuanto a la guerra y la paz?

            A partir de aquí hay que distinguir dos cosas:

            5. Lo mejor es lo correcto de acuerdo con un arte, con una técnica, con saber hacer. Lo mejor para la lucha es el entrenamiento gimnástico; para la ejecución de los instrumentos, lo musical. Lo mejor es, entonces, lo correcto de acuerdo a un arte.

            6. En los asuntos de la guerra y de la paz, lo mejor es lo justo y su contrario lo injusto. Dar consejos acerca de lo mejor para la ciudad implica, entonces, conocer lo justo y lo injusto.

La ignorancia de Alcibíades y del pueblo acerca de la justicia (109 d- 113 c)

            Como dijimos, se conoce algo a causa del aprendizaje o a causa del descubrimiento. Sócrates intenta mostrar a Alcibíades que, respecto de lo justo y de lo injusto, ni lo aprendió de otro ni lo averiguó por sí mismo, que ignora qué es la justicia.
            En primer lugar, Alcibíades no tuvo ningún “maestro de justicia”.
            En segundo lugar, podría haberlo averiguado por sí mismo. En este caso, lo habría averiguado, si en algún momento hubiese descubierto que lo ignoraba. Pero Alcibíades es incapaz de reconocer ese momento del que surge toda búsqueda. Nunca inició esta búsqueda; no lo descubrió por sí mismo.
            Se abre aquí una tercera hipótesis. Del mismo modo que aprendió su lengua, el griego, sin maestro y sin búsqueda personal, aprendió lo que es justo, es decir, de la gente, del pueblo. Se plantea, así, la cuestión de saber si puede el pueblo enseñar lo que es justo. Para que ello sea posible, para que la gente pueda enseñar lo que es justo, es necesario que lo conozca. La argumentación de Sócrates consiste en sostener que cuando hay conocimiento hay acuerdo. Hay acuerdo acerca del lenguaje, pero ¿acerca de la justicia? Y bien, los hechos y la tradición (Homero) muestran, más bien, lo contrario.
            Tocamos aquí un punto central de la filosofía de Platón, la oposición ente ciencia (episteme) y opinión (dóxa). Volveremos sobre ello repetidas veces, pero algunas observaciones son necesarias desde ahora.
            Hay un pasaje famoso del libro VI de la República (509-511), allí aparece la alegoría de las secciones de una línea. Platón propone tomar una línea y dividirla en dos partes desiguales y dividir nuevamente cada sección en dos partes proporcionales. Tenemos así cuatro segmentos, los dos que dividen la primera sección y los dos que dividen la segunda sección. Ahora bien, a cada uno de estos segmentos corresponde cierto género de realidades: las imágenes (“las sombras y los reflejos de las cosas en el agua y las superficies brillantes”), las cosas sensibles (“los animales, todo lo que crece, las fabricadas por el hombre”), los objetos matemáticos, las Ideas o especies inteligibles. Los dos primeros representan las realidades del mundo sensible, los dos segundos las realidades del mundo inteligible. A cada uno de estos “grados de realidad corresponde un “grado” de conocimiento. La forma de conocimiento que corresponde al mundo sensible es la opinión (dóxa); esta, a su vez, se divide, en “ilusión” o “conjetura” y “creencia”. En el primer caso, cuando veo, por ejemplo, la sombra de un hombre, puede suponer precisamente esto que se trata de la sombra de un hombre. Si me encuentro, en cambio, con el objeto-hombre y no simplemente con su imagen, entonces, adquiero la certeza que se trata de un hombre. Sin embargo, esta forma de conocimiento, es todavía una forma de la opinión. Sé que es un hombre, pero no qué es un hombre. De las realidades sensibles, porque están en un continuo devenir, sólo puedo la opinión. La ciencia (episteme), en cambio, requiere el conocimiento de las realidades inteligibles, aquellas que no están sometidas al devenir y al cambio. Ésta, la ciencia, se divide, por su parte, en pensamiento discursivo (de los objetos matemáticos) y inteligencia o dialéctica (conocimiento de las Ideas). El vértice de las ideas está representado por la idea de Bien. La filosofía es, así ese camino que va de la opinión a la ciencia, de la conjetura a la intelección de las ideas, de lo sensible a lo inteligible. Se trata, como sabemos, de un camino dialéctico, procede por divisiones y uniones.
            Mientras la tarea del filósofo es recorrer este camino, llegar al conocimiento intelectivo de las auténticas realidades, las ideas; el común de la gente se mueve en el campo de la opinión.
            Para Sócrates, además, la retórica, el hablar persuasivamente, sólo puede generar opinión, no ciencia.

            Conclusión: “tienes en tu mente intentar una empresa loca, mi querido amigo, la de enseñar lo que no sabes después de haberte desentendido de aprender” (113 c).

Discusión sobre lo útil (113 d – 118 b)

            Podemos distinguir dos movimientos argumentativos en esta parte del diálogo.
            En primer lugar, Alcibíades plantea como problema que la gente confunden lo justo con lo útil o lo conveniente, pero no son lo mismo. Sócrates, en cambio, con una larga serie de preguntas identifica lo justo y lo útil a partir de la identidad entre lo justo, lo bueno y lo bello.
            Es necesario notar que la distinción entre lo justo y lo útil, que establece Alcibíades, para justificar, a pesar de su ignorancia, su participación en la vida política, tiene como consecuencia que, en política, no importa, por ejemplo, si una guerra es justa, basta con vencer al enemigo. Este cinismo de lo que, con nuestro vocabulario, llamaríamos la Realpolitik es sólo una táctica para disimular su ignorancia.
            Alcibíades, claramente, cambia de opinión, y de aquí parte la segunda argumentación de Sócrates. No cambian de opinión quienes saben, como ya lo demostró antes, pero tampoco los ignorantes o, mejor, quienes reconocen su ignorancia. Quienes cambian de opinión son aquellos que creen saber algo cuando en realidad lo ignoran. “Porque estás conviviendo con la ignorancia, querido, con la peor de todas, tal como te está delatando nuestro razonamiento, e incluso tú mismo. Por eso te lanzas a la política antes de recibir la formación en ella. Y no eres tú solo el que padece esta desgracia, sino también la mayoría de los que gestionan los asuntos de nuestra ciudad, excepto unos pocos, y entre ellos tal vez tu tutor, Pericles” (118 b-c).

Necesidad de “ocuparse de sí mismo” para ser político (118 b – 124 b)

            En esta parte del diálogo asistimos a una apreciación de las cualidades naturales, riquezas y educación de los enemigos de los atenienses, lacedemonios (espartanos) y persas. Los reyes de ambos son descendientes de reyes. La dinastía de los espartanos, además, llegan hasta Zeus. En cuanto a las riquezas, las de los persas son innumerables. Las huellas del oro llegan hasta Esparta, pero no hay rastros de salida.
            Igualmente respecto de la educación. Aparece aquí, como elogio de la educación persa, la teoría de las cuatro virtudes. Los persas educan al heredero al trono rodeándolo de un maestro de sabiduría (arte de gobernar), de justicia, de prudencia, de coraje.
            Ni el linaje de Alcibíades ni sus riquezas, por muchas que fueran, pueden rivalizar con la de los reyes de los lacedemonios y de los persas. En cuanto a la educación, Pericles lo confió a un esclavo, Zopiro de Tracia, un monumento a la ignorancia.
            Concluye, por eso, Sócrates: “En vista de ello, mi querido amigo, hazme caso a mí y a la máxima de Delfos ‘conócete a ti mismo’, ya que tus rivales son éstos y no los que tu crees [los atenienses], rivales a los que no podríamos superar sino con el cuidado y el saber” (124 a-b).

Las exigencias del hombre político (124 b – 127 d):

            Podemos ver esta parte del diálogo como la última de las etapas aporéticas en la discusión entre Sócrates y Alcibíades, es decir, al sucederse de preguntas y respuestas que tiende a que Alcibíades reconozca su propia ignorancia.
            Alcibíades quiere saber qué significa “ocuparse de sí mismos”, Sócrates, sin embargo, cree necesario detenerse en averiguar si Alcibíades sabe qué es “perfeccionarse”, cuál es la virtud y la ciencia necesarias para quien pretenda “gobernar a los otros”.
            Por un lado, perfeccionarse consiste en ser mejores, en el caso de quienes aspiran a dirigir la ciudad, esto implica adquirir la virtud de los hombres hábiles y la ciencia de los que participan en la vida política. Esta ciencia y esta virtud no es otra que dar buen consejo para que reine en la ciudad la amistad y no haya luchas internas. Ahora bien, la amistad y la concordia en la ciudad dependen de la justicia.
            Al final de la discusión, Alcibíades reconoce su ignorancia acerca de la justicia. Este desconocimiento viene a agregarse al anterior. Sócrates debe explicarle, ahora, qué significa ocuparse sí mismo y qué es la justicia para la ciudad. La singularidad de la posición de Sócrates consistirá en hacer que ambas respuestas estén estrechamente ligadas, es decir, que la realización de la justicia en la ciudad requiera del cuidado de sí mismo, que no puede haber “gobierno de los otros” sin “gobierno de sí mismo”.

“Ocuparse de sí mismo” (127 d- 135 e)

            Es conveniente seguir paso a paso la argumentación del diálogo.

            1. Un primer paso consiste en afirmar que “ocuparse” consiste en mejorar de acuerdo a un arte. El arte, por ejemplo, que mejora los zapatos es la zapatería, ocuparse será, entonces, conocer y aplicar este arte. Ahora bien, reconocer qué arte mejora una cosa exige conocer esta cosa. Sólo a partir del conocimiento del objeto es posible determinar el arte correspondiente. Por consiguiente, para ocuparse de sí mismo, para reconocer el arte que mejora el sí mismo, es necesario saber qué es el sí mismo.

            2. Vale la pena subrayar el modo en que Platón llega a una definición del sí mismo. Sócrates plantea la pregunta: ¿qué quiere decir que Sócrates está hablando con Alcibíades o que Alcibíades está hablando con Sócrates? Quiere decir que quien habla, el sujeto del acto de hablar, es quien se sirve del lenguaje. Toda la argumentación tiene que ver con la distinción entre “servirse de” o “utilizar” y aquello de lo que alguien se sirve o utiliza.; es decir, con la distinción, a propósito de un determinado uso, entre sujeto e instrumento. Esta distinción pasa luego al campo del gobierno; aquí, hay que distinguir entre “quien gobierna” y “lo gobernado”. “Entonces [afirma Sócrates] puesto que ni el cuerpo ni el conjunto son el hombre, sólo queda decir, en mi opinión, que o no son nada o, si efectivamente son algo, ocurre que el hombre no es otra cosa que el alma” (130 c). Ni el cuerpo, en efecto, ni el conjunto son quienes gobiernan. El hombre, el sí mismo, es el alma.

            3. Regreso al oráculo de Delfos. Sócrates encuentra en el ojo un ejemplo del oráculo: decir al hombre conócete a tí mismo sería como decir al ojo mírate a ti mismo. Ahora bien, en este caso, la posibilidad para el ojo de “verse a sí mismo” se encuentra en aquellos objetos donde puede “reflejarse”. El espejo, en primer lugar, y otro ojo, la pupila, más precisamente, luego. Del mismo modo, para “conocerse a sí misma”, el alma debe reflejarse “verse” reflejada. La parte más noble del alma, donde mejor, puede reflejarse es su parte divina, la sabiduría. En última instancia, es la misma divinidad.

            4. Sólo quien se “conoce a sí mismo”, quien se reconoce en su parte divina, es también capaz de reconocer lo “suyo”, lo que le pertenece, y, por consiguiente, distinguir también lo que pertenece a los demás. Es capaz, en definitiva, de obrar sabia y justamente. Sólo así es posible mejorar la ciudad, gobernarla. “O sea, no son murallas ni trirremes ni arsenales lo que necesitan las ciudades, Alcibíades, para ser felices, ni siquiera mucha población ni grandeza, si carece de virtud” (134 b).

            5. Retomando la imagen clásica del ejercicio del gobierno, la metáfora de la navegación, Sócrates o Platón pueden preguntarse: “¿Y qué ocurriría en una nave si un pasajero, carente del sentido y la capacidad de un piloto, tuviera libertad para hacer lo que quisiera? ¿Te das cuenta de lo que podría ocurrirle a él y a sus compañeros de navegación?”.


Conclusiones (135 b-e)

            1. La virtud es propia del hombre libre (que se gobierna sí mismo). Para quien no es capaz de virtud, conviene el estado de servilismo.


            2. Última palabras de Sócrates que hacen descender la discusión al plano histórico: “Me gustaría que perseveraras, pero tengo un gran temor, no porque desconfíe de tu naturaleza, sino porque veo la fortaleza de nuestra ciudad y temo que pueda conmigo y contigo” (135 e)

Regiones y Ciudades de Grecia


EXPLICACIÓN DEL MAPA.



MAS INFORMACIÓN PARA PROFUNDIZAR.





PROGRAMA Filosofía Antigua I

PROGRAMA Filosofía Antigua I


Universidad Nacional de Córdoba
Facultad de Filosofía y Humanidades
Escuela de Filosofía
Cátedra: Filosofía antigua I
Año Lectivo: 2013.


Prof. Adjunta a cargo de cátedra: Lic. Flavia Dezzutto.
Prof. Asistente: Dra. Valeria Secchi.

Adscriptos docentes: Lic. Tristán Fita, Lic. Leandro García Ponzo, Lic. Héctor Lascano, Prof. Joaquín Vázquez.

Ayudantes alumnos: Valentín Huarte, Ana Leila Jabase, Axel Koessler, Franco Marchiaro, Cecilia Paccazocchi, Franco Puricelli, Hernán Rosso, María Ana Russo, Santiago Sánchez, Clara Taier, Pablo Torres, Guillermo Viano.


1. Fundamentación

“Bonus intra. Melior exi.” Inscripción en el Asclepieion de Lambaesis, África (209-211AD)

La propuesta de Programa para el año en curso se dirige a analizar las concepciones de sabiduría presentes en el pensamiento antiguo, en conexión con el estatuto de la filosofía como un saber y una práctica ordenados a la sophía. En tal sentido el nacimiento del discurso filosófico será estudiado con relación a la dimensión argumentativa, judicativa y demostrativa del lógos.
Este itinerario nos exigirá, de un lado, tematizar a la psykhé como espacio y vehículo de divinización y de perfección noética -y por tanto ética- para el ser humano.

En los primeros filósofos el lógos encuentra su espacio de investigación en la naturaleza, physis, y se proyecta en la indagación racional de los problemas planteados en el campo fenoménico: el principio, el orden, el cambio, la generación y la corrupción, la totalidad, entre otros asuntos de importancia.
Igualmente, la misma experiencia humana, ética y política, encuentra su comprensión en la relación entre lógos y psykhé, como autoconocimiento y como virtud, en busca de su paradigma divino; y como ley humana, nómos, en pos de la justicia, díke.

En ese suelo, la filosofía platónica se constituye en el primer referente “sistemático” –asumiendo este término con las precauciones del caso- de la filosofía, por cuando la dialéctica provee un método que despeja la confusión y oscuridad de lo sensible y nos conduce a la claridad de las Formas, a la sophía.

Estas afirmaciones nos imponen indagar en perspectivas de desenvolvimiento simultáneo. De un lado la instauración de un fundamento epistémico para el lógos como verdadero, y, de otro, la búsqueda de ese fundamento en un ámbito que, dentro de la humana racionalidad, instala la obligatoria referencia a las Formas Inteligibles, enteramente heterogéneas respecto de lo humano en su condición mortal. A ellas se accede por el camino de la anámnesis, de un desplazamiento de la memoria, que se realiza en la psykhé, elevándose de la vana apariencia hacia la plena realidad en el proceso dialéctico.

La tematización aristotélica del problema del lógos retoma preocupaciones platónicas, de índole ontológica, y ético-políticas, pero nos proporciona, de modo decisivo, un horizonte de análisis del lógos que se inscribe en la división de las ciencias o conocimientos, fundamentado en una ciencia de las causas que halla en la ousía –sustancia- la realidad primera, y en la que se resuelve la investigación sobre lo que es.
A su vez, la premisa aristotélica de “salvar los fenómenos” nos procura un ángulo específico para examinar el uso retórico de la palabra en el contexto de la deliberación, boúlesis, política y judicial, así como el campo de la deliberación ética. En definitiva, son los praktá, los agibilia, los que resultan ser el objeto de un empleo de la palabra atento a la dinámica de la contingencia, del juicio práctico que ordena la acción, praxis.

Finalmente, el llamado “período helenístico”, sumamente problemático, en términos histórico filosóficos, supone un contexto político y cultural de gran movilidad, e implica, para las diversas tendencias filosóficas del momento, el desafío de efectuar un balance especulativo de un pasado filosófico de gran importancia, tanto en lo que concierne al pensamiento de los primeros filósofos, como a Platón y a Aristóteles, desarrollando a su vez las nuevas preocupaciones filosóficas en el contexto de las diversas apropiaciones del pensamiento filosófico de los siglos precedentes.

Nos detendremos en especial en el devenir de la tradición platónica y sus exposiciones, tal como se presenta en la filosofía de Plotino, en la que, hacia el s. III de la era cristiana, se discute el legado de los siglos anteriores, y se propone una exégesis de la filosofía de Platón que incorpora aspectos centrales del aristotelismo, del estoicismo, entre otras escuelas, en una formulación de la sabiduría y del camino del alma hacia la plenitud metafísica y noética de enorme valor y de inmensa gravitación en la filosofía posterior.

Finalizamos nuestra fundamentación evocando la sentencia del acápite, “Bonus intra. Melior exi”. Así reza la inscripción encontrada en un templo dedicado a Asclepio en la antigua ciudad romana de Lambaesis, en el Norte de África. Ella expresa de modo prístino un aspecto medular de la filosofía griega: la senda de ingreso en el camino del conocimiento no sólo garantiza el progreso en el saber, también la posibilidad de su plenitud. Quien accede a tal condición egresa de la actividad filosófica para morar, por fin, en la sabiduría.  Philosophia medicans, según el ideal socrático, que, en el tiempo de los mortales, teje ardorosamente las figuras de la luminosa inmortalidad.


2. Objetivos

a) Generales:

-          Promover la comprensión de las nociones filosóficas en la perspectiva de su configuración histórica.
-          Favorecer una aproximación a la conceptualización filosófica en un contexto comparativo y reflexivo.
-          Profundizar en el carácter problemático específico de la filosofía, de modo que las discusiones y nociones propias del período puedan ser proyectadas en los debates filosóficos posteriores y actuales.

b) Específicos

-          Brindar un contexto histórico crítico de los filósofos y los problemas de la Antigüedad Griega, que permita entender a las tendencias filosóficas y a las nociones correspondientes en sus procesos y rupturas y en sus modalidades de articulación.
-          Promover una comprensión precisa de los conceptos fundamentales de la filosofía antigua, mediante la explicación de las cuestiones especulativas  en juego, y la delimitación de su campo semántico filosófico.
-          Que los estudiantes puedan establecer la relevancia conceptual de las nociones filosóficas griegas, por medio del análisis textual, y de la discusión de las líneas interpretativas.
-          Profundizar, en cuanto constituyen los ejes conceptuales de este curso, en el estatuto epistémico de la sabiduría, en su vinculación con la divinización y perfección noética de la psykhé, y en las consecuencias ético-políticas de tal vínculo.

3. Contenidos

     Unidad nº 1:

Physis, lógos y psykhé en los primeros filósofos.

-          La preocupación por la physis y su contexto socio-cultural. Lógos político y lógos filosófico en el nacimiento de la filosofía.
-          La filosofía jónica. Los principios de la investigación física en Tales, Anaximandro y Anaxímenes.
-          Número y proporción en el pitagorismo. La noción de psykhé y la búsqueda la sabiduría.
-          Lógos, devenir y totalidad en Heráclito.
-          La investigación sobre el ser y la cuestión de la verdad en Parménides.
-          Empédocles: los principios del cósmos y las transformaciones de la psykhé.

Fuentes:
    
Tales, Anaximandro, Anaxímenes. Selección de Fragmentos.
El pitagorismo. Testimonios Porfirio, Vida de Pitágoras.
Heráclito, Fragmentos (selección
Parménides, Sobre la Naturaleza.
Empédocles de Agrigento. Las purificaciones.

    
Unidad nº 2:

El ascenso filosófico de la psykhé: metafísica y sabiduría en Platón.

-          Alcibíades I: la naturaleza del hombre y la vida filosófica como introducción a la filosofía platónica.
-          Conocimiento, inmortalidad del alma y virtud en Menón.
-          Metafísica y ética en República Libro  X.

             Fuentes:
            
             Alcibíades I.
             Menón.
        Pasajes selectos de Fedón.
        República. L X.

Unidad nº 3:

El estatuto del saber filosófico en Aristóteles. Theoría, práxis, eudaimonía.

-          La sabiduría y la ciencia de las causas en Metafísica.
-          La división de las ciencias o conocimientos: tékhne, práxis, y theoría.
-          La cuestión de la “ciencia buscada”. La investigación del ser en tanto ser. El estudio de la sustancia suprasensible.
-          Movimiento, Motor y movido en Física III y VII.
-          Physis y praxis: la psykhé como principio vital y el éthos humano.

       Fuentes:

       Metafísica: L. I, II, IV, XII.
      Física III, VII.                                         
      Sobre el alma  L. III.
      Ética Nicomáquea: L. I, II, III.

     Unidad nº 4:
        
La transformación del discurso filosófico en la tardoantigüedad. Sabiduría y felicidad.

-          Contextos de la filosofía tardoantigua.
-          La tripartición y la unidad de la filosofía: Lógica, Física y Ética.
-          La vida según la naturaleza y la virtud: la cuestión de la felicidad.
-          Filosofía y exégesis en el tratamiento plotiniano de la tradición platónica.
-          La causalidad del Uno.
-          La conversión del alma hacia el Uno- Bien.

Fuentes:

Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos ilustres, trad. C. García Gual, Madrid, Alianza, 2007.

Enéadas I, 3. Sobre la dialéctica.
Enéadas I, 4, Sobre la felicidad.


4. BIBLIOGRAFÍA

Bibliografía de consulta obligatoria.

NOTA
Se consignan los datos bibliográficos de las fuentes, por cuanto al pie de la enumeración de los contenidos se encuentran especificados los textos de lectura obligatoria. De la bibliografía que se consigna como ampliatoria se realizará una selección, para acompañar la lectura de las fuentes, según las características del grupo de estudiantes en concreto.

Fuentes

Unidad nº 1:

DIELS, Hermann; KRANZ, Walther (1960-1961). Die Fragmente der Vorsokratiker (10ª edición). Berlín, Weidmann.

COLLI, La sabiduría griega I (1995), II (2008), III (2010), Madrid, Trotta.

EGGERS LAN, C., JULIÁ, V. (1978). Los filósofos presocráticos. 1 (1ª edición). Madrid, Gredos.
CORDERO, N.; OLIVIERI, F. J.; LA CROCE, E.; EGGERS LAN, C. (1979). Los filósofos presocráticos. 2 (1ª edición). Madrid, Gredos.
PORATTI, A.; EGGERS LAN, C.; SANTA CRUZ DE PRUNES, M. I.; CORDERO, N. (1980). Los filósofos presocráticos. 3 (1ª edición). Madrid, Gredos

KIRK, G.S., RAVEN, J.E., SCHOFIELD, M. Los filósofos presocráticos. Gredos, Madrid, 1987. 2º Edición.

Fragmentos de los Presocráticos I (2008)- II (2011), Buenos Aires, Losada. Intr. Trad. y notas Ramón Cornavaca.

PARMÉNIDES. Sobre la Naturaleza. Traducción y comentario a cargo de GÓMEZ LOBO, Alfonso. Buenos Aires: Ed. Charcas, 1985.

PARMENIDE, Frammenti. Della Natura. Testimonianze indiretti. En I Presocratici, Frammenti e testimonianze. Introduzione, traduzione e note di Angelo Pasquinelli. Einaudi Ed., Torino, 1958.

HERACLITO, Frammenti, en I Presocratici, Frammenti e testimonianze. Introduzione, traduzione e note di Angelo Pasquinelli. Einaudi Ed., Torino, 1958.

PORFIRIO, Vida de Pitágoras. Argonáuticas. Órficas. Himnos Órficos. Editorial    Gredos, Madrid, 1987.
PORPHYRE, Vie de Pythagore, Lettre à Marcella. E. des Places, ed. and trans., Paris, Les Belles Lettre, 1982.

VIDAS DE PITÁGORAS, David Hernández de la Fuente. Ed. Atalanta, Girona -España-, 2011

Unidad nº 2:

Platón, Diálogos. Ed. Gredos, Madrid.
Vol. VII: Alcibíades I. (2002).
Vol. II: Menón. (1987).
Vol. IV: República. (1992).

 

        PLATO's Alcibiades I. Trans W.R.M Lamb, Cambridge: Harvard UP, 1964.

        PLATON, Oeuvres complètes, T. 1, Alcibiade, Ed. A. Croisset, Belles Lettres. Paris, 1959.


PLATO’S Meno. Cambridge Studies in the Dialogues of Plato, 2006. Dominic Scott.
PLATON, Oeuvres complètes, T. III, 2e partie Menon, Ed. A. Croisset, Belles Lettres, Paris, 1965.

PLATÓN. República, EUDEBA, Buenos Aires, 1969. Traducción de Antonio Camarero. Estudio Premilitar y notas de Luis Farré.
PLATON. La Republique, Ed. Chambry-Diès, Belles Lettres, Paris, 1947.
PLATO, The Republic, Ed. Shorey, Loeb Classical Library, Nueva york, 1930.

Lexicon Platonicum; sive, Vocum Platonicarum index. Georg Anton Friedrich Ast Lipsiae in libraria Weidmanniana, 1853.


Unidad nº 3:                
         
ARISTÓTELES. Metafísica. Introducción, traducción y notas a cargo de Tomás Calvo Martínez. Madrid, 1994.
Aristotle’s Metaphysics. English text and commentary by W.D. Ross. Oxford University Press, 1948.
ARISTOTE. Métaphysique. Introduction, traduction et notes J. Tricot. Vrin, París, 1933. (n. ed. 1953, 1962).

ARISTÓTELES. Física. Edición a cargo de Guillermo de Echandía. Gredos, Madrid, 1998.
ARISTOTLE. Physics. Translated by Hardie R. P., Gaye, R.K. ROSS, W. D. The works of Aristotle translated into English. Oxford Translation, 12 vols., Oxford, 1910- 1952. Vol. II.


ARISTÓTELES, Acerca del alma, Madrid, Gredos, 1994. Intr. Trad. y notas Tomás. 
ARISTÓTELES, Acerca del Alma, Buenos Aires, Colihue, 2010. Intr. Trad. y notas Marcelo Boeri.
ARISTOTE, De l’Ame, Paris, Les Belles Lettres, 1947. Intr. Trad. y notas J. Tricot.
ARISTOTLE, De Anima, Oxford, OUP, 1961. Introduction and Commentary W. Ross.

ARISTÓTELES. Ética Nicomáquea. Ética Eudemia. Introducción a cargo de E. Lledó Iñigo. Traducción y notas a cargo de Julio Pallí Bonet. Gredos, Madrid, 1995.
ARISTOTLE. Nicomachean Ethics. English translation by Ross, W. D. Oxford, 1915.

BONITZ, H. (1955) Index Aristotelicus, Berlín.

Unidad nº 4:

Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos ilustres, trad. C. García Gual, Madrid, Alianza, 2007.
Diogenes Laertius, Lives of Eminent Philosophers I- II, Trans. R. D. Hicks, Harvard University Press, Loeb Classical Library, 1925.

PLOTINI OPERA. Paul Henry and Hans-Rudolf Schwyzer, Editio maior (3
vols., Paris, Desclée de Brouwer, 1951-1973) and Oxford Classical
Text (1964- 1982).
PLOTIN, Ennéades, Emile Bréhier, Collection Budé, 1924-1938.
PLOTINO, Enéadas. Textos esenciales. Traducción, notas y estudio
Preliminar: M.I. Santa Cruz y M. I. Crespo, Colihue Clásica, Bs.As.,
2007.
PLOTINO, Enéadas, Porfirio, Vida de Plotino, Intr. Trad. y Notas J.
Igal, Gredos, Madrid,
1992- 1999. 3 Vols.
PLOTINUS, Enneads. H. Armstrong, (with English translation), Loeb
Classical Library, 1966-1988.

Lexicon Plotinianum. J. H. Sleeman & Gilbert Pollet  (1980) Ancient and medieval philosophy series, Leuven Un. Press, Leuven, Belgium.

Obras generales:

BRÈHIER, E., Historia de la filosofía (Histoire de la Philosophie, 1926), traducción de Demetrio Náñez, Sudamericana, Buenos Aires, 3ra. ed., 1948, T. I. Filosofía Antigua.
CANTO SPERBER, M., et al.: Filosofía Griega I- II, Bs. As. Docencia, 2000.
GUTHRIE, W. K. C., Orpheus and Greek Religion: A Study of the Orphic Movement. Methuen, London, 1935, revised 1952.
GUTHRIE, W. K. C., Historia de la Filosofía Griega, Gredos, Madrid,
1990. 6 vols.
JAEGER, Werner, Paideia. FCE, México, 1985.
ROHDE, Erwin, PSIQUE. La idea del alma y la inmortalidad entre los griegos, FCE, México, 1948.
SNELL, Bruno, The Discovery of the Mind: In Greek Philosophy and Literature, Dover, 1960.
REALE, Giovanni, Storia della Filosofia Antica, Vita e Pensiero, Milano, 1975-80 y reeds.

The Cambridge Companion to Greek and Roman Philosophy, Edited by David Sedley, Cambridge University Press, 2004.


Bibliografía ampliatoria

Introducción:

LLEDÓ ÍÑIGO, E. «Notas semánticas sobre el origen de la filosofia y de su historia», en Lenguaje e Historia. Barcelona, 1978.
CALVO MARTÍNEZ, T. "Léxico y filosofía en los presocráticos", en Logos. Anales del Seminario de Metafísica UCM.  Nº 6, 1971, pp. 7-24.
MALINGREY, Anne-Marie, Philosophia. Étude d’un groupe de mots dans la littérature grecque dès présocratiques au IVe siècle après J.-C., Paris, Vrin, 1961.

Para la Unidad Nº 1:

DE VOGEL, C. J. Pythagoras and Early Pythagoreanism, Assen, 1966.
EGGERS LAN, Conrado. Libertad y compulsión en la Antigua Grecia. Oficina de Publicaciones del CBC. UBA, Buenos Aires, 1997. Cap. V. “La lógica de la persuasión y la lógica de la compulsión en Parménides”. pp. 99- 119.
KINGSLEY, Peter. Ancient Philosophy, Mystery, and Magic: Empedocles and the Pythagorean Tradition. Oxford University Press, 1995.
KIRK, G.S., Heraclitus. The cosmic fragments. Ed. Introduction and Commentary by- Cambridge, at The University Press, 1954.
HERMANN, Arnold, To Think Like God: Pythagoras and Parmenides—the Origins of Philosophy. Parmenides Publishing, 2005.

MONDOLFO, Rodolfo. Heráclito. Textos y problemas de su interpretación. Tr. Cast. S. XXI, 1966. reeds.
Mc. KENZIE, M. El dilema de Parménides. En “Lecturas sobre los Presocráticos III”. Cátedra de Historia de la Filosofía Antigua. UBA, Facultad de Filosofía y Letras (2002).
O’BRIEN, D. El no ser y las opiniones de los mortales. En “Lecturas sobre los Presocráticos III”. Cátedra de Historia de la Filosofía Antigua. UBA, Facultad de Filosofía y Letras (2002).
O'MEARA, Dominic J. Pythagoras Revived. Oxford University Press, 1989. 


The Cambridge Companion to Early Greek Philosophy, ed, A. Long, Cambridge University Press, 1999.

Para la Unidad Nº 2

BRUN, Jean: Platón y la Academia. Eudeba, Bs. As., 1961.
ERLER, M. BRISSON, L. comp, Gorgias – Meno. Selected Papers from the Seventh Symposium Platonicum, Germany, Academia Verlag, 2007.
FRIEDLÄNDER, Paul. Plato. An Introduction. Princeton: Princenton University Press, 1969. English trans. of the German: Platon: Seinswahrheit und Lebenswirlichkeit. Berlin: W. de Gruyter & Co., 1964.
GOSLING, J.C.B., Platón, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1993.
LEFEBVRE, R., Platón, filósofo del placer, Buenos Aires, Ed. Biblos, 2011.
GRUBE, G.M.A., El pensamiento de Platón, trad. cast., Gredos, Madrid, 1974.
IRWIN, T. H. Coerción y objetividad en la dialéctica platónica. En “Lecturas sobre Platón y Aristóteles Vol. I”. Cátedra de Historia de la Filosofía Antigua. UBA, Facultad de Filosofía y Letras (2000).
KOYRÉ, Alexander, Introducción a la lectura de Platón, tr. cast. Alianza Editorial, Madrid, 1966.
MONDOLFO, Rodolfo. Sócrates, EUDEBA, Buenos Aires, 1965.
SCOTT, D. La anámnesis platónica revisada. En “Lecturas sobre Platón y Aristóteles VII (primera parte)”. Cátedra de Historia de la Filosofía Antigua. UBA, Facultad de Filosofía y Letras (2004).
SCHUHL, P. M.: Ètudes sur la Fabulation Platonicienne. P.U.F., París, 1947.
TOVAR, Antonio, Vida de Sócrates, Rev. de Occidente, Madrid, 1947 y reeds.
UNTERSTEINER, Mario, I Sofisti, Lampugnani Nigri, Milano, 1949. reeds.


The Cambridge Companion to Plato, ed. R. Kraut, Cambridge University Press, 1992.

Para la Unidad Nº 3:

ANDO, Takatura. Aristotle’s Theory of Practical Cognition. Kyoto, 1958.
AUBENQUE, Pierre. El problema del ser en Aristóteles, trad. cast. Taurus, Madrid, 1981.
                   La Prudencia en Aristóteles. Crítica, Barcelona, 1999.
BERTI, E. La dialéctica en Aristóteles. En “Lecturas sobre Platón y Aristóteles II”. Cátedra de Historia de la Filosofía Antigua. UBA, Facultad de Filosofía y Letras (2000).
BODÉÜS, R., Aristóteles: una filosofía en busca del saber, México, Universidad Iberoamericana, 2011.
DÜRING, Ingemar. Aristóteles. Exposición e interpretación de su pensamiento. UNAM, México, 1999.
MONTOYA, J. CONILL, J., Aristóteles, sabiduría y felicidad, Ed. Cincel, Madrid, 1985.
NUSSBAUM, Martha. La fragilidad del bien. Fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega. Visor, Madrid, 1995.
PELLETIER, I. La dialéctica aristotélica. En “Lecturas sobre Platón y Aristóteles II”. Cátedra de Historia de la Filosofía Antigua. UBA, Facultad de Filosofía y Letras (2001).
REALE, Giovanni. Introducción a Aristóteles. Ed. Herder, Barcelona, 1985.

The Cambridge Companion to Aristotle, Barnes, J. ed., Cambridge University Press, 1999.

Para la Unidad nº 4:

Filosofía helenística

LONG, Anthony, La filosofía helenística, Revista de Occidente, Madrid, 1975.
NUSSBAUM, M., La terapia del deseo. Teoría y práctica en la ética helenística, Paidós, Barcelona 2003. Cap. I.
SCHOFIELD, M., STRIKER G. (comp.), Las normas de la naturaleza. Estudios de ética helenística, Manantial, Buenos Aires, 1993.

Plotino

ALSINA CLOTA, El Neoplatonismo, Anthropos, Barcelona, 1989.
AUBRY, Gwenaelle, Dieu sans la puisassance. Dunamis et energeia chez Aristote et chez Plotin, Vrin, Paris, 2006.
BRÈHIER, E., La filosofía de Plotino, Sudamericana, Bs. As., 1953.
HADOT, Pierre, Etre, “Vie et Pensée chez Plotin et avant Plotin”, Les sources   de Plotin, Entretiens sur l’Antiquité Classique. T. V. F. Hardt, Genëve, 1957.
SANTA CRUZ, M. I., “Modos de conocimiento en Plotino”, Estudios de Filosofía, n .34, 2006, pp. 201- 216.

The Cambridge Companion to Plotinus, ed. Gerson, L., Cambridge University Press, 1996.

Diccionarios y Vocabularios de Filosofía

Diccionario de Filosofía. J. Ferrater Mora. Ed. varias.

The Cambridge Dictionary of Philosophy, R. Audi, 2º ed., Cambridge University Press, 1999. Editado en español por la editorial Akal.

Vocabulaire technique et critique de la philosophie. Lalande, André, PUF, Paris, 1988. Vol I y II.

Para la consulta sobre temas de la lengua, religión y cultura griega

DICTIONNAIRE GREC- FRANÇAIS par M.A. Bailly. Librairie Hachette, Paris, 1901.
DICTIONARY OF CLASSICAL ANTIQUITIES by Oskar Seyffert, Rev. ed. with add. by H. Nettleship and J. E. Sandys. Meridian Library, New York, 1957.
GREEK ENGLISH LEXICON. Compiled by Henry G.Liddell. D.D., and Robert Scott. D. D. Clarendon Press, Oxford, 1958.

AAVV. Los antiguos griegos y su lengua. Victoria Juliá Editora. Biblos, Buenos Aires, 2001.
BENVENISTE, Emile. Vocabulario de las Instituciones Indoeuropeas. Taurus, Madrid, 1983.
CANTARELLA, G., La literatura griega clásica y la literatura griega de la época helenística e imperial, trad. cast., Losada, Buenos Aires, 1971/72.
CAPPELLETTI, Ángel. La estética griega. Universidad de los Andes, Mérida, 1991.
CAVALLO, G., CHARTIER, R. (dir.). Historia de la Lectura en el Mundo Occidental. Taurus, Madrid, 1998.
DELAUNOIS, Marcel. Le Plan Rhétorique dans l’Éloquence Grecque d’Homère a Démosthène. Académie Royale de Belgique, Bruxelles, 1959.
DETIENNE, Marcel. La escritura de Orfeo. Península, Barcelona, 1990.
GRIMAL, Pierre, Diccionario de la mitología griega y romana, Paidós, Barcelona, 1982.
IGLESIAS ZOIDO, Juan Carlos. La argumentación en los discursos deliberativos de Tucídides y su relación con la normativa retórica del siglo IV. Universidad de Extremadura, Salamanca, 1995.
LAÍN ENTRALGO, Pedro. La Curación por la Palabra en la Antigüedad Clásica. Anthropos, Barcelona, 1987.
MARROU, H-I. Histoire de l’Education dans la Antiquité. Ed. Du Seuil, París, 1948. (Edición castellana en EUDEBA, Buenos Aires, 1965)
MURPHY, James. La Retórica en la Edad Media. FCE, México, 1986. Primera Parte: “La Teoría retórica antigua y sus continuaciones”.
NILSSON, M.P., Historia de la Religión Griega, trad. cast. EUDEBA, Buenos Aires, 1968.
WHITEHEAD, David. Tradition and Originality: Aspects of Athenian Forensic Oratory in the Late Fifth and Early Fourth Centuries B.C. “Electronic Antiquity”. February 2003, Vol. 7. Nº 1. Electronic Version.
YATES, Frances. El arte de la memoria. Taurus, Madrid, 1974. Cap. II: “El arte de la memoria en Grecia: Memoria y alma”.

NOTA: Para las traducciones aceptables de los presocráticos, Platón y Aristóteles, remitimos a las listas consignadas en los suplementos de Méthexis III (1990), I (1998), y IV (1991), respectivamente. Dado que se han editado traducciones nuevas y de calidad, sugerimos además que se consulte a la cátedra en esta materia.

5. Metodología.

Como criterios metodológicos, planteamos aquellos que surgen de las exigencias del tratamiento histórico especulativo de las fuentes textuales seleccionadas, a saber:
-          Análisis de fuentes: consistente en el examen lexical y doctrinal de las nociones centrales de cada unidad, determinando su campo semántico especulativo, en el contexto de su relevancia en la obra de los pensadores propuestos.
-          Discusión doctrinal: consistente en el establecimiento de las implicancias histórico filosóficas de los problemas, mediante la consideración de las exposiciones críticas más importantes al respecto.
-          Propuesta interpretativa: consistente en la postulación de las líneas de interpretación planteadas en la fundamentación, mostrando el vínculo entre los niveles doctrinal, histórico y especulativo de los problemas estudiados.

Nota bibliográfica: sobre la base de las ediciones en lengua castellana de los textos fuente, se realizarán los aportes provenientes de las ediciones en otras lenguas. Respecto de los estudios y comentarios, se utilizará primariamente la bibliografía en lengua castellana, agregando alguna traducción específica aportada por la docente. En caso de que alguno de los participantes del curso pudiera acceder a la lectura de materiales en otra lengua, se efectuarán las recomendaciones adecuadas.

6. Régimen de Evaluación

La evaluación de la materia, contemplará las siguientes instancias:
-  el porcentaje de asistencia a las clases prácticas establecido por la FFyH/UNC.
-  la realización y aprobación de los trabajos prácticos obligatorios en base a las fuentes filosóficas de la bibliografía, según la modalidad propuesta por la cátedra.
- la ejecución y aprobación de dos exámenes parciales.

7. Requisitos específicos para la promoción y la regularidad

Régimen de Regularidad
Los estudiantes que cumplimenten los requisitos estipulados en el punto 6 serán considerados regulares, con las siguientes especificaciones: aprobar los dos exámenes parciales, sea en primera instancia o en recuperatorio, y el 80% de los trabajos prácticos obligatorios que se estipulan en dos de los tres propuestos por la cátedra, sea en primera instancia o en recuperatorio.

Régimen de Promoción
Los estudiantes que cumplimenten los requisitos estipulados en el punto 6 tendrán acceso al régimen promocional, con las siguientes especificaciones: aprobar los dos exámenes parciales con una nota mínima de 6 (seis), yuen promedio 7 (siete) puntos entre las dos evaluaciones, incluyendo el recuperatorio de parciales en el promedio, -si fuera necesario cumplimentarlo-.

Régimen de estudiantes libres:
Los estudiantes que rindan la asignatura en condición de libres, serán examinados en la totalidad de los contenidos del programa, según la doble modalidad de examen escrito y oral en las fechas de examen previstas por la FFyH/UNC, y deberán cumplimentar clases de consulta con los docentes de la cátedra en los horarios establecidos institucionalmente, a los fines de puntualizar los contenidos y metodología de estudio a evaluar.

8. Distribución horaria y días asignados para el desarrollo de la asignatura

Se asignará la distribución horaria del siguiente modo:

Clases Teóricas: martes de 18 a 20 hs., miércoles de 16 a 18 hs.
Clases Prácticas: viernes de 14 a 16 hs.

9. Cronograma de evaluaciones:

Exámenes parciales:

Trabajos Prácticos obligatorios:


NOTA: Las instancias de recuperación de exámenes parciales y trabajos prácticos obligatorios se estipularán oportunamente.